ABSTRACTO

Este estudio evalúa el grado de segmentación del mercado de maquinaria y equipos agrícolas en la UE. Nos enfocamos en los tractores agrícolas, la inversión más común y más grande en maquinaria y equipo en el sector agrícola. Al utilizar datos de precios por países para modelos de tractores individuales, probamos la ley de un precio, es decir, la existencia de un precio común para los tractores en todos los estados miembros de la UE. Descubrimos que existen diferencias de precios significativas, pero a diferencia de la mayoría de los otros estudios, encontramos que las grandes desviaciones de precios se penalizan en poco tiempo. El estudio también muestra que los costos de transporte son una fuente importante de diferencias de precios, ya que la producción nacional conduce a precios más bajos en el mercado interno y la convergencia de precios se correlaciona negativamente con la distancia. Por último, las diferencias de precios no deben entenderse únicamente desde una perspectiva geográfica, ya que la evidencia apoya la idea de que el poder adquisitivo de los agricultores es importante para explicar las diferencias de precios dentro de los países.

Introducción

La UE tiene una larga historia de medidas ambiciosas para estimular el comercio interior. Aunque los derechos de aduana sobre el comercio interior se eliminaron ya en 1968, el proyecto de investigación «Los costos de los países no europeos» mostró que se podrían lograr ganancias considerables mediante la abolición de las barreras no arancelarias. El Programa del Mercado Único tenía la ambición de eliminar los obstáculos comerciales restantes, como los controles fronterizos y las normas técnicas divergentes, para 1992. Aunque ha tenido éxito, en las décadas de 1990 y 2000 se lanzaron estrategias de revitalización para profundizar el proceso de integración económica y obtener más ganancias económicas. Los beneficios económicos de un mercado común incluyen la asignación eficiente de recursos y un alto nivel de competencia, lo que, entre otras cosas, se traduce en precios bajos para el consumidor final. Los estudios muestran, sin embargo, que los complejos requisitos administrativos y legales todavía obstruyen el comercio de servicios en particular, pero también el comercio de bienes en los estados miembros de la UE. Chen y Novy (2011), por ejemplo, encontraron que a principios de la década de 2000 considerables obstáculos técnicos al comercio seguían restringiendo el comercio intraindustrial de productos manufacturados en la UE. La observación de que las diferencias de precios son de cuatro a seis veces mayores en los Estados miembros en la década de 2000 respalda la idea de que las barreras al comercio de bienes siguen siendo considerables.

Un mercado que ha recibido un interés particular tanto de la Comisión Europea como de los académicos es el mercado del automóvil, un mercado que la Comisión ha monitoreado de cerca y para
que ha tomado medidas concretas para acabar con la fragmentación del mercado. Aunque se han logrado avances significativos, los estudios concluyen que incluso el mercado de automóviles de la UE no puede ser
caracterizado como completado, ya que las diferencias de precios aún pueden atribuirse a la segmentación por fronteras nacionales observada a principios de la década de 2000. Sin embargo, como señalan Goldberg y Verboven (2005), la
Los resultados para el mercado del automóvil no se pueden generalizar, sobre todo teniendo en cuenta que se han realizado importantes pasos y se ha realizado un seguimiento del mercado para estimular la integración económica. Por tanto, piden más estudios que cubran otros mercados de la Unión Europea a la luz de los esfuerzos de integración.